miércoles, 5 de diciembre de 2012

Estudian prohibir los biopolímeros






En unos 15 días podría emitirse una resolución del Ministerio de Salud que prohíbe la venta y aplicación de biopolímeros y sustancias similares de rellenos, conocidas como Pmma, células expansivas, biofill, biosiluet y otros nombres.
El director de Contraloría Sanitaria del Ministerio de Salud, Divis Antúnez, informó que con esta resolución controlarán el uso de estas sustancias que generan graves consecuencias en el cuerpo y se han convertido en un problema de salud pública. El 21 de diciembre pasado, el despacho de Salud emitió un comunicado en el que se prohibía el uso de estos productos que carecen de registro sanitario. “Esta resolución tiene un carácter legal mucho más fuerte”, indicó.
En todo el año la Contraloría Sanitaria ha realizado 5.300 inspecciones en centros estéticos y salas de spa y se han cerrado más de 240 en todo el país por no contar con los permisos sanitarios y por aplicar tratamientos con biopolímeros.
Los cierres de estos locales son definitivos, pero Antúnez advierte que muchos locales no están registrados como sitios en los que se hagan tratamientos invasivos; también se aplican de forma clandestina, como pasa en las peluquerías.
“Esta prohibición incluye a los centros estéticos y también a las personas que los aplican, sean médicos o no”, enfatizó Antúnez.
Una resolución del Ministerio de Salud de 2001 señala que los tratamientos estéticos invasivos sólo pueden ser aplicados por cirujanos plásticos o dermatólogos, y los productos que se usen deben cumplir el registro de las sustancias farmacológicas.
Antúnez señaló que la resolución establecerá la prohibición de la publicidad sobre estos productos en medios impresos, audiovisuales y electrónicos, que podrían ser sancionados en caso de que difundan avisos de este tipo.
El funcionario señaló que la mesa técnica interinstitucional está evaluando aún la forma de prestar apoyo médico y psicológico a las víctimas de los biopolímeros, para las que todavía no hay una cura por no poder extraerse totalmente.
El número de denuncias de afectadas se mantiene en unas 800, pero Antúnez señaló que es difícil estimar la magnitud del problema, que considera de salud pública.
Este año, Taylee Castellanos, que inició una campaña contra las sustancias, logró recopilar los datos de unas mil 300 afectadas.
“Las personas pueden empezar a sufrir las consecuencias de esto muchos años después y estos son los casos que estamos recibiendo, podríamos tener un incremento de los casos”. Sobre las estadísticas de fallecimientos por estos tratamientos, Antúnez señala que tienen 2 reportes de este año y 4 del año pasado.

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