"Dile No a los Biopolimeros" destinada a todas aquellas personas que han pasado por desagradables momentos por la realización de este tipo de cirugía, para los que piensan en colocárselos y para todos aquellos que estudian o se interesan por el tema. La misión, es lograr que muchas personas, en especial mujeres pierdan el interes y se alejen de la idea de utilizar este tipo de intervención.
martes, 4 de diciembre de 2012
Venezuela: La belleza se paga hasta con la vida por uso de biopolímeros #NoBiopolímeros
Hasta octubre de este año se han registrado 400 denuncias de uso ilegal de biopolímeros para fines estéticos en el país
Al ser suministrado en el cuerpo, los
biopolímeros pueden provocar inflamaciones y generar consecuencias
irreversibles para la salud, como embolia pulmonar. En casos menos
graves, la sustancia se transforma en silicón duro o en gel, lo que
puede deformar la piel y también es muy difícil de retirar, según la
Sociedad
Venezolana de Cirugía Plástica Reconstructiva Estética y
Maxilofacial.
Anualmente unas 45 mil personas, de las
cuales 80% son mujeres, acuden al quirófano para mejorar su apariencia
física, según la Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica.
Pero ante los altos costos de las
operaciones, muchos venezolanos han recurrido a los centros de estéticas
con la esperanza de corregir algún defecto físico o mantener la eterna
juventud y conseguir la belleza perfecta.
Falsos médicos que actúan en algunos de
esos centros inyectan sustancias como los biopolímeros, que pueden ser
hechos de vegetal o de petróleo.
La comerciante Mary Perdomo, de 47 años, es una de las víctimas de los biopolímeros.
Perdomo, madre de tres hijos y abuela de
tres nietos, nunca había recurrido a tratamientos estéticos hasta que en
agosto de 2009 decidió aplicarse los biopolímeros luego que una amiga
le ofreció los servicios de su estética hace tres años.
La idea era corregir algunas
imperfecciones con silicona líquida, un tipo de biopolímero conocido en
el mercado local como PMMA, metacoll o biofill.“Yo caí por ignorante, porque en verdad
no necesitaba para nada esa sustancia, porque siempre me he aceptado tal
y como soy”, dijo Perdomo con voz entrecortada. “[Mi amiga] me dijo que
el producto era algo natural. Yo me dejé llevar por las ganas de
cambiar una parte de mi cuerpo”.Cinco meses después, se le formaron una
serie de tumores como abscesos, sin punta, que le provocaron altas
fiebres y fuertes dolores. Durante este tiempo no podía quedarse mucho
tiempo de pie, ni caminar largas distancias o permanecer por largo
tiempo sentada.
Desde entonces, ella no ha podido volver a
trabajar y debió someterse a costosos tratamientos médicos para
determinar qué era lo que exactamente provocaba esas tumoraciones.“Creí que nunca más me iba a pasar, pero
en el 2011 volví a tener otra crisis, y la sustancia se movió hacia las
caderas. En el 2012 tuve la tercera, cuando se me subió a la parte
lumbar y se ubicó en los músculos que sostienen la columna vertebral.
Eso me inmovilizó por más de quince días”, relató.
Durante el 2011, unas 866 personas que
buscaron mejorar su apariencia en diversas zonas del cuerpo pero que
ahora lucen deformes, denunciaron ante al Servicio Autónomo de
Contraloría Sanitaria (SACS), del Ministerio de la Salud, ser víctimas
del uso de biopolímeros.
Hasta octubre de 2012, otras 400 denuncias se registraron, sin contar los casos donde las complicaciones llegaron a ser letales.La mayoría de las personas afectadas no
denuncian por vergüenza y prefieren mantenerse en el anonimato. Por eso,
no se conoce el número exacto de afectados y de los muertos por el uso
de biopolímeros.
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